E N   T U   I M A G E N   R E T O R N O   /   I N   Y O U R   I M A G E   I   R E T U R N

1/6

A C E R C A   D E  /  A B O U T

Photography - Installation

Series of six photographs

130 cm x 90 cm each

2011

    Mi padre, el hombre modelo de las fotografías, es el cuerpo de la vejez. Es, al contrario del joven Narciso, la imagen que ronda la muerte; un doble que me sucede en un tiempo imaginario y que, con los signos del transcurso del tiempo en su piel, me muestra algo de mi futuro desvanecimiento. Sin embargo, la imagen impresa parece contrariar el paso del tiempo: está detenida, congelada, petrificada…

 

    Cada fotografía, dentro de su instalación en un espacio en penumbra, es la estela de un hombre y el extracto de una escena que sirve para contar, de manera seccionada, una travesía por la identidad. Esta travesía, sin embargo, no sucede sólo para él. Todas las fotografías tienen una relación directa con el espectador: además del formato de la imagen —en escala uno a uno— y su instalación alrededor del espacio cuadrante, la mirada del sujeto retratado, en casi todas las fotos, se posa directamente sobre el espectador, haciendo de éste el centro de la exposición. Es por ello que su pregunta por la identidad es a la vez un interrogante por el otro y  para el otro.

 

    Como Narciso, también él se enfrenta a su imagen, aquella que ha sido el núcleo de su formación y parece haber cimentado su identidad. Sin embargo, ante él, se presenta una fisura en el espejo que le hace ver que aquel cuerpo frente a él no era otra cosa que su reflejo: una superficie carente de calor. Es así que el hombre “encarnado” por mi padre se ve instado a enfrentar sus límites: encierro, angustia, carencia, necesidad, anhelo, soledad.

 

    El espacio de exposición es un pequeño espejismo: el alto contraste de las fotografías y la iluminación dirigida, parecen posicionar, a primera vista, cuerpos sobre el escenario, pero una vez pasa la primera impresión, vemos con claridad que se trata de varias superficies. El escenario se convierte así en un debate entre presencia y ausencia. 

    My father, the model of the pictures, is the body of eld. Is, as opposite of young Narcissus, the image that surrounds death; a double that follows me on an imaginary time and shows me his signs of aging, making me aware of a future that fades away. Nevertheless, the printed image seems to be against the pass of time: frozen, petrified.

 

  Each photograph, within the installation in a dark room, becomes the trail of man and the abstract from a scene that serves to tell, in fragments, a journey through identity. Still, this journey is not only for him. Every photograph has a direct relation with the viewer: aside from the format of the images -in human scale- and its installation surrounding a square room, the look from the portrayed man, in almost every photo, goes directly into the viewers eyes; making this viewer the center of the exhibition, becoming instead of a viewer an experiencer. That is why the question of identity goes also for the others.

 

  As Narcissus, this man also faces his image, the one that has been the origin of his development and seems to have founded his identity. Yet, before him, appears a fissure on the mirror that leads him to think that after all, that image was only a reflect, a surface devoid of warmth. That is why the man represented by my father is urged to face his limits: isolation, angst, lack, need, longing and loneliness.

 

  The high contrast of the photos, the illumination and installation were designed to bring before the viewer-experiencer a mirage. At first bodies may be seen, but after the first impression, we see clearly that they all are surfaces. Therefore the stage becomes a debate between presence and absence.

M o n t a j e  /  I n s t a l l a t i o n